Peñarol se consagró campeón de la Liga Nacional después de 16 años
Básquetbol – Final Liga Nacional | La patria cumplió su Bicentenario y justamente un 25 de mayo, Peñarol consiguió su segunda Liga Nacional, después de 16 años. En el quinto partido de la serie derrotó 80 a 60 a Atenas, para liquidar la serie 4-1. El goleador del campeón fue Leonardo Gutiérrez con 23, a pesar de los 38 que metió Diego Lo Grippo. 8000 personas disfrutaron y festejaron en el Polideportivo. Cobertura especial y galería de fotos.

EL GRAN CAPITÁN. "Tato" Rodríguez es la bandera de Peñarol y cumplió su sueño de pibe, obtener la Liga Nacional con el club de sus amores. (Fotos: Marcos Ramundi/Deporte Marplatense)
Por Lucas Currá
Disfrutar. Esa es la palabra para todos los hinchas de Peñarol y todos los que en Mar del Plata les gusta el básquet. A pesar de que consiguió muchos títulos este año había uno que querían más que ninguno y era la Liga Nacional. Se consiguió jugando mucho mejor que su rival y liquidando la serie en el Polideportivo, algo que no había ocurrido en el primer campeonato, que se consiguió en General Pico frente a Independiente, también por 4 a 1.
Comenzó mejor el visitante, que con dos triples de Diego Lo Grippo se puso 6-2 arriba y obligó a concentrarse un poco más a los jugadores locales, que no ingresaron con tanta intensidad defensiva y Atenas se lo hizo notar. El encuentro entró en un ida y vuelta, en donde el local consiguió un triple con Marcos Mata, pero respondió Kante con cuatro puntos seguidos y luego un nuevo triple de Lo Grippo, para que el “Griego” siguiera arriba en el marcador.
El equipo de Oscar Sánchez se complicó solo, cuando primero perdió una pelota en ataque y “Tato” Rodríguez le convirtió un triple, para que luego Kante cometa su segunda falta (ofensiva) y Lamonte se despache con otro desde más allá de los 6,25 y Peñarol tomara por primera vez las riendas del partido.
Lo Grippo siguió haciendo de las suyas con otro triple (18 puntos) y parecía que Atenas se llevaba el primer cuarto, pero respondió Lamonte con otra bomba de tres puntos, para darle una pequeña ventaja al final, que sería equilibradamente nuevamente por Lo Grippo, con una actuación soberbia (4-5 en triples, 4-4 en libres).
En los primeros 2´ del segundo parcial, el “Milrayitas” impuso un parcial de 8-1 (5 de Gutiérrez), para obligar al “Huevo” a pedir tiempo muerto, porque su equipo no funcionaba en ninguno de los dos costados de la cancha.
Muy tranquilo Peñarol sacó 10 puntos de ventaja, ante un equipo cordobés perdido en ataque, que no encontraba los caminos para atacar y se desesperaba cada vez que no podía convertir. Sergio Hernández comenzó con su habitual rotación y por eso constantemente entraban y salían Campazzo, Rodríguez, Lamonte y Diez, al tiempo que Atenas metió un parcial de 5-0 y achicó la diferencia.
Lo Grippo fue el único jugador que sacó la cara por Atenas y marcó el 75% de los puntos de su equipo en la primera mitad, demostrando el gran presente que vivió el jugador nacido en Santa Fe, para que su equipo se coloque a tres puntos del local. En la última ofensiva hubo un doble con rebote ofensivo incluido de Mata y en defensa Leo Gutiérrez agarró la pelota y casi cuando se extinguía el tiempo llegó una falta de Romero, para que el 10 lanzara dos tiros libres sin oposición y ya con la mangavisitante dentro de la cancha.
En el tercer parcial Peñarol arrancó con un 8-0, con dos triples de Campazzo que hicieron encender a todo el estadio y le dieron ventaja de 15 al local, frente a un Atenas que perdía la paciencia al ritmo de su entrenador.
El estadio se convirtió en una caldera, con 8000 personas a pleno gritando por su equipo, que en la cancha también dejaba todo. Cuando todo parecía definido Peñarol estuvo durante 3´ sin poder convertir puntos y en este caso el “Griego” fue el que impuso un parcial de 8-0, para darle vida en el partido y la serie. Con el reingreso de “Tato” Rodríguez y Leiva (quien estuvo afuera casi dos cuartos), cambió el panorama y el “Milrayitas” volvió a convertir y alejarse en el marcador.
Cuando se imaginaba una reacción cordobesa en el último cuarto, Peñarol arrancó con un 7-0, con una defensa impecable, liderada por Campazzo y Lamonte. La frutilla del postre llegó con un gran doble más falta que consiguió Leiva, para darle ventaja máxima de 21 puntos.
El tiempo pasaba y cada vez había menos posibilidades de que Atenas pudiera revertir el resultado. Los ingeniosos hinchas de Peñarol comenzaron a desatar un largo repertorio de canciones, en su mayoría dedicadas al campeonato, pero también acordándose de Ferrini y el “Huevo” Sánchez.
Con 3 minutos por jugar y ventaja de 20 puntos, el partido se definió y solo ambos equipos intercambiaron puntos. Los jugadores comenzaron a ponerse una remera con la leyenda “Peñarol Campeón” y todo se terminó.
Después de 16 años el equipo de Mar del Plata consiguió su segundo título de la Liga Nacional. Una temporada sin fisuras, donde solo le faltó ganar la Copa Argentina, ya que se consagró en el Súper 8, la Liga de las Américas, la Copa Desafío, la Interligas y como cierre, la Liga Nacional.
Felicitaciones, salud campeón.
Síntesis:
Peñarol (80): Sebastián Rodríguez 9, Kyle Lamonte 18, Marcos Mata 5, Leonardo Gutiérrez 23, Martín Leiva 9 (FI) Facundo Campazzo 12, Alejandro Diez 0, Alejandro Reinick 4, Sebastián Vega 0; Entrenador: Sergio Hernández.
Atenas (60): Juan Pablo Figueroa 1, Juan Manuel Locatelli 4, Albert White 0, Diego Lo Grippo 38, Djibril Kante 6 (FI) Diego Romero 9, Diego Osella 0, Federico Ferrini 2, Ignacio Fernández 0, Felipe Pais 0; Entrenador: Oscar Sánchez.
Parciales: 24-24, 44-37, 59-47.
Árbitros: Daniel Rodrigo, Fernando Sampietro, Diego Rougier.
Estadio: Polideportivo Islas Malvinas
Serie: Peñarol 4-1.
- Apostillas
El primer jugador en salir a hacer el calentamiento previo fue Facundo Campazzo, quien cerca de las 19:30 comenzó con sus tiros al aro. El cordobés fue coreado por las 4000 personas que ya se encontraban en el Estadio. El más aplaudido fue Leonardo Gutiérrez, quien se retiró del último juego en Córdoba emocionado y con lágrimas en sus ojos.
A las 19:45 el plantel de Atenas arribó al Poli y fue recibido con una catarata de silbidos por los locales. Sobre las 20:34 el equipo vestido de blanco saltó al rectángulo de juego y nuevamente no fue bien recibido, al ritmo de “El que no salta es cordobés”. 10 minutos más tarde Peñarol fue el que hizo su ingreso y cientos de papeles inundaron la cancha, en donde había cerca de 20 personas intentando capturar una imagen, entre fotógrafos y camarógrafos.
Luego los hinchas “Milrayitas” comenzaron con la canción que ya se transformó en un éxito, con sus palmas al ritmo de “Se parece más a ti”, del grupo de cumbia Jambao. Exactamente a las 20:47 ingresó Sergio Santos Hernández, que se llevó una ovación que a cualquiera le hubiera puesto la piel de gallina, con 8000 personas gritando “Que de la mano, de Sergio Hernández, todos la vuelta vamos a dar”.
Cuando el reloj marcaba las 21:07 el locutor de Peñarol, Carlos Mas, saludo a todo el Estadio y primero presentó, como es habitual, al visitante Atenas. Allí no hubo como otras veces aplausos para Locatelli, ya que todo fue muy rápido y se vio la marcada ausencia del número 99, Juan Pablo Cantero, con una distensión en el músculo isquiotibial. Luego llegó la presentación para el Bicampeón de América, que fue impresionante para un partido de esta magnitud.
A su término ingresó la Guardia del Mar, con la bandera que catapultó a Mar del Plata como sede del Preolímpico 2011. Apropósito se encontraba Germán Vaccaro, presidente de la CABB y uno de los que estuvo presente el sábado 22 en Puerto Rico, donde la “Feliz”, fue consagrada. Luego se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, por celebrarse 200 años de la Revolución de Mayo. Recién a las 21:19, con un poco de retraso, la naranja comenzó a picar en la cancha.
Los violentos ganaron una vez más su pulseada. Después de mucho tiempo los “Barras” de Peñarol pudieron ingresar a la cancha libremente, por un recurso de amparo que falló a su favor. De esa forma 14 “hinchas” ingresaron a la cancha y se ubicaron en el codo que está en frente y a la derecha de los bancos de los suplentes, lejos del lugar que solían ocupar, separados.
Luego de decretado el triunfo y cuarta de victoria de Peñarol comenzaron los festejos. Lo primero que pidió Sergio Hernández, antes de la nota para la televisión, fue que ingresaran sus hijos a festejar dentro de la cancha, los dos pequeños lo vivieron como fanáticos del club, a pesar de que su corazón está en Estudiantes de Olavarría.
En manos de Eduardo Bassi, presidente de la ADC, el capitán “Tato” Rodríguez recibió la copa, esa que esperaba desde que comenzó a jugar al básquet en Santiago del Estero y Garay, cuando era muy pequeño.
Después de varios festejos y de prácticamente las 8000 personas no se movieran de sus asientos, Sergio Hernández brindó unas palabras a los presentes: “Ustedes saben lo que yo pensaba desde que vine a Peñarol, están todos locos en principio, gracias por esa locura, mas allá de la dedicación de siempre, a mi familia, a mis hijos, con la camiseta de peñarol, a mi señora, a mi viejo que me está mirando con sus 80 jóvenes años en Bahía Blanca, a toda esa gente, amigos que no tuve tiempo de disfrutar por estar con esta locura, me preguntaron que había aprendido en Peñarol, pensaba que era una persona optimista, soñadora, encontré un Domingo Robles que me supera 100%, él y sus colaboradores son los verdaderos artífices de todo esto, por su puesto ustedes, si no estuvieran acá nada de esto serviría, disfruten, festejen, nos vemos la próxima”, fueron las palabras del “Oveja”.
A su término el que habló fue el capitán Pablo Sebastián Rodríguez, quien con lágrimas en sus ojos expresó: “Es difícil hablar, hay muchas emociones dentro mío, paso toda mi carrera, era mi sueño salir campeón con Peñarol de la liga, todos sabemos lo que costó, hace mucho tiempo que lo queríamos encontrar este campeonato y no se nos podía dar, la alegría de todos ustedes era igual que la mía, además este año sufrí muchas cosas como perder a mi mamá, yo se que de arriba me ha ayudado, se lo dedico a ella”.
Por último habló el jugador franquicia de Peñarol, Leonardo Gutiérrez, que dijo: “Gracias por el apoyo de toda la temporada, sabía que íbamos a terminar queriéndonos todos (risas), pensaba que iba a ser difícil, el tiempo demostró que hasta el hincha mas renegado lo pudimos convencer, disfrutemos esto, es algo impresionante, muy pocas veces viví en una cancha la euforia y el cariño que tienen ustedes, vamos por más que tenemos dos años más para disfrutarnos”.


















